martes, 7 de diciembre de 2010

cambiando

El mar a mis pies, la Luna sobre mí y el mundo por montera...
Con zapatitos prestados empiezo a caminar, aún no sé muy bien, pero todo es cuestión de práctica. La carroza es bonita, sólo le faltan algunos arreglos, que con paciencia y dedicación me dedicaré a arreglar. Nadie dijo nunca que las cosas fueran fáciles. Con dos ovarios. Eso es lo que nos hace diferentes. Es lo que tenemos. Es lo que le echamos.
Tan diferente a ayer que no me reconozco.

1 comentario:

  1. Las cosas son dificilisímas. Y la vida también, por eso hay que echarle a todo un par (o tres) de ovarios. Bien hecho. Un besazo.

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