Una vez creí ser adolescente, inmortal, eterna; y entendí, por fin, las canciones de Joaquin Sabina. Otra vez me sentí jovial, eufórica, y me enganché a las melodías de Manolo García. Una vez me enamoré tanto que me lié, mano a mano, entre los acordes de Ella Baila Sola. Me invadieron amores que flotaban entre nenúfares de colores, en un estanque de libélulas azules.
Mi amor no es nada que no pueda entenderse si no es cantando, charlando, bailando o haciendo el amor. Va y viene. Es todo para mí. Es todo lo que tengo, es lo que añoro cada noche. Nunca he deseado tanto a nadie. Mi amor es un puzzle de besos robados a la luz de una bombilla azul, entre los rincones de esas habitaciones que elegimos para vivir moribundos, y de esas puertas que se cierran con pestillos que no acaban de funcionar. Mi amor roza la pupila del alma con unos dedos que no cesan de gritar. Con ojos que se entornan pidiendo a cada instante que te sientas vivo y no dejes de vivir. Con cuerpos que se ondulan al ritmo del palpitar del corazón. Mi amor es deseo. Y es intermitente. A veces está. Otras desaparece. Pom-pom, pom-pom. Como el palpitar de un gran corazón. Como el palpitar del amor. Unas veces está. Otras no.
convertirse en eco.
ResponderEliminarpom.