Mi novio es poeta. Me susurra rimas al oído, me canta palabras, me regala un verso en cada beso. Y al final de la noche, me recita el poema entero, y mi sonrisa va creciendo letra a letra. Cada mañana despierto ansiosa de esa boca que nunca quiero que viva en silencio. Me cuenta historias que nunca acaban, cuentos de princesas y de hadas. Y únicamente río, porque ya no existen lágrimas.
Mi novio no existe, jamás ha existido. No es mío, ni de nadie. Vive en mis sueños, y cada anochecer mi inconsciente le despierta dándole los buenos días suavemente, y mientras abre los ojos, me acomodo a su lado, e intento no moverme, para ir quemando segundo a segundo allí, a su vera, sin nadie más, sin nada más.
Mi novio no existe, jamás ha existido. No es mío, ni de nadie. Vive en mis sueños, y cada anochecer mi inconsciente le despierta dándole los buenos días suavemente, y mientras abre los ojos, me acomodo a su lado, e intento no moverme, para ir quemando segundo a segundo allí, a su vera, sin nadie más, sin nada más.
Encontraste justamente el pedacito de fragmento que destaqué de forma imaginaria en mi entrada :) Saludos muchos
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