lunes, 31 de enero de 2011

rutina

A veces con un mínimo detalles construyes un mundo de princesas. Nada de cuentos desgarrados con triste final. Nada de canciones melancólicas donde tengo las de perder. Nada de cafés fríos esperándote. Nada de eso. Nada.

Euforia. Tormento. Noches en vela. Días inactivos. Sueños en vigilia delante del ordenador. Seguir de largo dónde debería girar la esquina. Hablar en voz alta mientras camino sola. Planear conversaciones. Lo que diría en el próximo encuentro. Decir tonterías. Reír demasiado. Algo que dijo él aún resonando en mi cabeza. Ver su sonrisa al cerrar los ojos. Un perfume despierta un sin fin de recuerdos. Una canción provoca un río de sollozos. Pierdo el apetito. Pero no mis atracones. Creo reconocerlo por la calle y me río sola al descubrir mi engaño. Escribo su nombre en todo aquel papel que roce mis manos. Tiemblo al descolgar el teléfono. Al marcar su número. Bebo demasiado. Como chocolate blanco. Pierdo las llaves. Duermo abrazada a la almohada y dibujo un gran corazón rojo. Su corazón. Me se de memoria sus medidas, en palmos. Me obsesiona el color de mi ropa interior. Enumero sus fallos para no idealizarlo. Lloro a moco tendido con las novelas tristes. Me he pintado de blanco las uñas de los pies. Nunca llego a tiempo a ninguna cita. Grito cual posesa bajo el grifo de la ducha. Escribo cartas absurdas que nunca envío. Escribo tonterías sin pies ni cabeza. Pero con detalles. Con muchos detalles.

jueves, 27 de enero de 2011

como el palpitar del amor

Una vez creí ser adolescente, inmortal, eterna; y entendí, por fin, las canciones de Joaquin Sabina. Otra vez me sentí jovial, eufórica, y me enganché a las melodías de Manolo García. Una vez me enamoré tanto que me lié, mano a mano, entre los acordes de Ella Baila Sola. Me invadieron amores que flotaban entre nenúfares de colores, en un estanque de libélulas azules.

Mi amor no es nada que no pueda entenderse si no es cantando, charlando, bailando o haciendo el amor. Va y viene. Es todo para mí. Es todo lo que tengo, es lo que añoro cada noche. Nunca he deseado tanto a nadie. Mi amor es un puzzle de besos robados a la luz de una bombilla azul, entre los rincones de esas habitaciones que elegimos para vivir moribundos, y de esas puertas que se cierran con pestillos que no acaban de funcionar. Mi amor roza la pupila del alma con unos dedos que no cesan de gritar. Con ojos que se entornan pidiendo a cada instante que te sientas vivo y no dejes de vivir. Con cuerpos que se ondulan al ritmo del palpitar del corazón. Mi amor es deseo. Y es intermitente. A veces está. Otras desaparece. Pom-pom, pom-pom. Como el palpitar de un gran corazón. Como el palpitar del amor. Unas veces está. Otras no.

domingo, 23 de enero de 2011

mis pobres nervios

El cuco ya no canta. Se niega a salir de su pequeña cabaña, y ya no tengo vecino que me preste azúcar para aliñar mis sueños. El viento ya no me balancea. Últimamente peso más que antes, y eso que sólo como recuerdos caducados. Demasiada inteligencia para un poco de aire. O demasiada estupidez. El sol ha censurado sus rayos. Mi piel le repugna, le provoca arcadas, le despierta el instinto suicida. Mi cuerpo se ha vuelto gris y oxidado, como los latidos que un día grité por algún sujeto que ya descansa en mi intestino. He oído los cuatro acordes de la única canción que conocía, que me hacía compañía. Me vuelve a visitar la soledad, mi querida soledad, acompañada de mis nervios, que no dejan de morder mis entrañas, de arañar mi alma. El jodido cuco ya no canta, mi jodido corazón tampoco. Y la muerte me vicia. Y la vida me desquicia.

jueves, 20 de enero de 2011

cómo duele la verdad

Cómo llora tu inconsciente al sentir lo que has perdido.
Hoy el viento huele a impotencia, vuelan hojas secas.
Aquello que se ha ido no ha comprado billete de vuelta.
Has podrido tus sueños de tanto revivirlos.
Se han llevado a quién no conocías,
pero se te pone la piel de gallina al recordarlo.
Llueve rabia en tu oscura habitación.
Tu paraguas está roto. Estás empapada.
Es demasiado tarde para todo, para nada.
Cómo duele la verdad cuando vives sumergida en la mentira...

viernes, 7 de enero de 2011

dividiendo el mundo

Repasando en mi mente asimilo que todos no somos iguales.

Hay parejas que follan y otras que hacen el amor.

Y sigo pensando que habrá más allá de esta ventana que separa mi vida real del mundo real; y me da miedo saltar, pero solo sé que saltando seré libre. Libre de ti. Libre de mi. Libre del aire. Aire que respiro, sin ahogarme, con tranquilidad. Los que viven de los recuerdos y los que viven de los proyectos. Me desengañé una vez. Y tal vez vuelva a desengañarme más veces. Y por muy maltrecho que tenga mi corazón jamás dejaré de amar. De seguir viviendo, de seguir luchando, encontrando mi razón para saltar... o no saltar. Esa es la gran cuestión. Los que cada día mueren un poco y los que vuelven a nacer. Así que sonrío otra vez, y me sorprendo a mi misma de las veces que lo estoy haciendo. Una sonrisa no cambia el mundo, pero mi sonrisa me cambia a mi misma, y eso ya es mucho. Demasiado. Nunca es demasiado. Los malos conocidos y los buenos por conocer. Entona conmigo esa canción tan especial. Suena en mi mente y no puedo dejar de cantarla por mucho que quiera. El que canta su mal espanta. Muchos. Esta vez demasiados. Pero para ti, que yo no los quiero; yo ya tengo bastantes con los míos. Si me ves llorar no te engañes, pronto volveré a reírme de la vida. Y de ti.
Los que nunca hacen y los que ni hacen ni dejan hacer.

Pronto, muy pronto.
Los fáciles de conocer y los difíciles de olvidar...

martes, 4 de enero de 2011

he quemado los recuerdos

He quemado los recuerdos y el malestar del pasado. He vendido las lágrimas y el olor a tristeza. He herido al dolor y al odio que respirábamos. He matado los relojes y tu obsesión por el tiempo. Regálame caricias de tres minutos, besos cortos de dos segundos, palabras sentidas toda una vida...

Ansío soñar al caer la luna. Cerrar los ojos, y pintar miradas ocultas, palabras silenciosas, susurros escandalosos. Volar sin alas, sonreír sin miedo. Y al despertar, todo desaparece. Las verdades apuñalan carcajadas, y las mentiras son la esencia de la felicidad. Mierda, mierda y más mierda. Voy matando como puedo segundo a segundo, esperando así que llegue la noche, y caiga la luna, y pueda volver a soñar.