miércoles, 29 de diciembre de 2010

emprender la huída

Se trata de seguir. Y me planteo como poder hacerlo desde el suelo, y no me valen manos, no encuentro el modo de levantarme, y tengo la sensación de que si lo hago me romperé otra vez, en otra esquina...Y esta vez no encontraré adhesivo con el que pegarme cuando estalle en pedacitos. Dulce y amargo entre latidos suaves del corazón.

Siento el temblor de una partícula de nada. Se está tan bien aquí. Entre el vacío y el olvido...y tú estás conmigo y no sabes verme, y el mundo sigue en llamas, ardiendo en la oscuridad, entre fantasmas presos de soledad. Si te miro me pierdo entre alfileres. Como en un cuento. He aprendido a levantarme muchas veces desde el suelo, pero ahora creo que no quiero; mejor será que me quede un ratito aquí, jugando a dibujar mi nombre, y a esperar que una ráfaga de viento borre las huellas de mi vida, esa que voy dejando, esa que va marcando. Y entre susurros y una sonrisa al alba abandonó su lugar, cogiendo el primer tren con destino al olvido. Con los sueños como su único equipaje, y dejando su identidad en el destierro.

Algunos osados la llamaron poco cuerda, y unos pocos valiente, sin embargo nadie supo nunca nada. Nada frenó su marcha, nadie ni siquiera se lo impidió. Y desde el desván, entre sueños robados y lunas escondidas en los bolsillos, la vida se ve un poco menos dura.
Con la extraña manía de creerme la vida...

martes, 28 de diciembre de 2010

yo misma

Hago menos cosas de las que debería. Se me está olvidando qué es eso de aprovechar el tiempo.

Las canciones pastelosas suelen hacerme llorar. No sólo las letras. Una triste melodía puede servir. Hago una montaña de un grano. Cosas de la juventud, supongo. Me gustan las tormentas. Y escuchar caer la lluvia. Pero nunca llevo paraguas. Prefiero las capuchas. Me entretiene observar a la gente. Inventarme sus vidas. Es relajante. O estresante. Me cuesta estar a gusto conmigo misma. Falta de autoestima. O sobredosis de realidad. Soy fácil de ilusionar. Causa de malas experiencias. Me escondo bastante en los recuerdos. Refugiarse en el pasado, podría decirse. La concentración no es mi punto fuerte. A pesar de ello, intento mejorarla. No sé cómo hacerlo. Dicen que la intención es lo que cuenta. Aún no he encontrado algo/alguien que me llene realmente. Tengo un agujero en la parte no-física de mi cuerpo. Espero rellenarlo algún día no muy lejano. Mi perro es algo que nunca me falla. No sé cómo será el día en que se marche. Ni quiero saberlo. Mejor que no llegue. Tengo una hermana. Tal vez eso sea bueno. Soy capricornio. Me es indiferente. Las estrellas no marcan mi camino. Pretendían hacerlo. Dejaron esa faena para otro día. Aún estoy esperando. Me siento gilipollas bastantes veces. Depende del día. Y del momento. Tengo curiosidad por el psicoanálisis. Me gustaría que analizar mi mente. Y me contaran paso a paso qué pasa por mi cabeza. Podría ser algo interesante. O podría ser demasiado aburrido. He caído muchas veces. Pocos motivos han sido importantes para hacerlo.

Suelo levantarme poco a poco. Pero vuelvo a caer. Cosas que pasan.

Necesito un abrazo. No sabría explicar porqué. Una parte de mí no quiere que me quieran. Las relaciones serias me agobian. Al menos, de momento. Puede que me asusten las responsabilidades. Quizá me de miedo hacerme mayor. Tendré que asumirlo. Crecer es inevitable. A no ser que la vida se acabe antes de. Pero eso es otro tema. No hay que meter prisa a la muerte. Pocas veces he reconocido ser feliz. Tal vez no he sonreído lo sufiente. Me cuesta saber valorar lo que tengo. Y eso no me gusta nada. Poco a poco voy aprendiendo a hacerlo. Aún me queda mucho por madurar. Muchísimo. He perdido demasiadas oportunidades. Algunas ya no volverán. Demasiadas. No se puede retrocer. A veces tengo deseos inexplicables. La mayoría son irrealizables. Ahora mismo me apetece volver un año y cuatro días atrás.
O quizás retroceder cuatro años, diez meses y dos días.
Mírame a los ojos...

lunes, 27 de diciembre de 2010

sigo siendo yo

y después de todo aún sigo siendo yo misma...

Ahora, recordando viejos recuerdos, me viene a la cabeza que no necesito ser perfecta para sentirme bien. Perfectamente imperfecta. Me quiero así. Después de todo quizás no esté tan mal como me ves, quizás las apariencias engañan, y ahora nada de todo esto me viene grande. Autosuficiente. Me gusta mirar al destino, y burlarlo. Sentada en un rincón esperando a que se vaya, y al final...siempre consigo esquivarlo. Cambiando las reglas de mi juego. Un juego en el que tú no cabes, en el que yo gano y en el que tú pierdes. Como siempre. Ríndete a lo evidente, nunca fuíste mío.

Propongo para los sentimiento del corazón. Dejar de latir un solo instante. Dejar de sentirte tan dentro de mí. Retar al futuro con una mano. Sintiendo que debo dejar de sentir. Por tí. Por mi.
Huyendo de la vida. Disfrazándome de papel...tan frágil como él.

viernes, 24 de diciembre de 2010

intenté olvidarte

Ni siquiera pensarte me motiva. Quise olvidarte y no pude. Escapé de mis deseos de ti, pero me hizo mal. Traté de negar que te necesito a diario, pero eso me llevó a contradecir mis latidos. Y ahora, comprendo que pretender borrar lo que pasó es imposible. Que quererte no es tan malo y que imaginarte no puede ser tan duro como aceptarlo. Como dice el tango, el día casi amanece, la noche se hace larga, y yo aquí, casi como un complejo sistema automático, me desbloqueo, y empiezo a llenar el papel con palabras para ti. Ya no hay Sol ni Luna, y el miedo se empieza a perder. Detengo un momento las nuevas ideas. Solo con el perdon podemos cruzar y estar de nuevo juntos. ¿Pero que hago con la mentira que hirió mi corazón? ¿Cómo le digo a mis pensamientos que eso no volverá a pasar? ¿Cómo convencer a mi corazón que solo fue una equivocación? ¿Cómo entender lo que pasó mientras estábamos juntos? Ahora que puedo esperar, si todo lo di hasta quedarme en deuda. Solo el agua limpia lo sucio, espero que mis lágrimas sean esa agua que limpie lo pasado. Esperaré a ver si puedo cruzar de nuevo ese río.

Trato de no pensar en ti, de hacerme creer a mí misma que no me haces falta, que no te necesito, que puedo ser feliz sin tenerte, que nada sin ti es distinto. Pero no dejo ni un sólo momento de recordarte, y desear que vuelvas a mi lado; no puedo controlar lo que siente mi corazón y echarte tanto a faltar. Trato de no pensar en ti, pero sólo lo consigo unos segundos, que distraída dedico a mentir. Si de algo estoy segura es que el pasado no volverá jamás, que aunque hayan cosas que quisiéramos cambiar ya no se podrá...el pasado debe quedar donde está, ya nada se puede hacer; sólo mirar al frente y seguir adelante, aunque duela de vez en cuando mirar atrás, ya que de ahí viene la experiencia vivida. "Soy como todas las personas: veo el mundo de la manera que desearía que sucediesen las cosas y no de la manera como realmente suceden"

jueves, 23 de diciembre de 2010

como una tonta

No podía dejar de mirarte, pero ella sabía que debía hacerlo. Miradas cómplices que no llevan a nada. Las cosas no son como eran. Le mata darte dos besos cuando lo que necesita es un abrazo. Y te echa de menos. Ni te imaginas cuánto...Como una tonta se inventa mensajes que nunca te envía. Despierta con el móvil en la mano. Se pasa la mañana pensando en ti. Hasta que por fin te llama. Sin encontrar ninguna excusa para hacerlo. Pero ella tiene suficiente con escuchar tu voz, tu respiración...y cuelga. Y te vuelve a echar de menos. Una y otra vez. Y llora. Llora. Otra vez más.

martes, 21 de diciembre de 2010

el abecedario

A, de asfalto que baña las calles cuando un soplo de tu mirada apaga las luces con cuidado, en silencio, sin chistar.
B, de besos perdidos con tacto amargo y áspero, pero delicioso, demasiado convincente.
C, de caídas que desvanecen entre las arrugas que dejamos en las sábanas noches atrás, cuando el tiempo aún existía.
D, de dientes que desgarran palabras tatuadas en un trozo de papel, saboreando la tinta, lamiendo letra a letra.
E, de estrellas emergentes en una mañana de Occidente, cuando el Sol sigue en pie, y las bocas hablan demasiado.
F, de fuego que quemó lo poco que nos quedaba, eso que guardé con tanto esmero, que ahora sólo es ceniza.
G, de gigantes meticulosos que rompen todo aquello que se cruza en su camino, sin importar qué horas son, sin corazón.
H, de herida sangrante a la luz de las velas, con una sonrisa falsamente enorme como escenario, arañando vidas dormidas.
I, de incienso que arde clandestinamente en el sótano de cada alma, con olor a deseo desenfrenado, a hostal de carretera.
J, de jérseis de lana para dos, con bolitas de algodón en la solapa, y las mangas demasiado rozadas por los "te quiero"
K, de kilómetros de ausencia que se caen por la escalera, rompiéndose en pedazos sin pensar en el mañana, muriendo poco a poco.
L, de lenguas deslenguadas que gritan silencios a la Luna que ahora duerme, a los sueños que hoy pintamos.
M, de manchas de carmín que dejamos en la camisa de algún desconocido, áquel día del que poco recordamos.
N, de nubes de terciopelo que acarician cada ilusión libre que dejamos volar, sin miedo a que perdieran en el intento.
O, de olores que se confunden con el sudor de tus pestañas, que laten imprecisas al compás del reloj que nos marca los segundos.
P, de péndulos en los ojos que nos colgamos áquel otoño que fuimos capaces de desafiar la gravedad.
Q, de química abstracta que surge de la nada al sumerger cuerpo a cuerpo en una bañera de orgasmos y deseos.
R, de retales de ilusiones escondidos en una caja de cartón, que se cosen entre ellos cuando sube la marea.
S, de serpiente despistada que mordió nuestro deseo mientras nuestras almas charlaban después de hacer el amor.
T, de tazas de café que albergan terrones de azúcar dispuestos a perder la vida en un mar de lamentos descafeinados.
U, de utopía demasiado perfecta que guardo en el bolsillo de mi chaqueta, esperando el día en el que hacerla libre.
V, de versos ensangrentados que nacen de manos poetas que deliran, pues vendieron la cabeza por un poco de poesía.
X, de xerófilos punzantes con los que pasamos noches acaloradas en el desierto de mis entrañas.
Y, de yacijas en las que pusimos a dormir cada sonrisa, mientras mirábamos anonadados el solsticio de verano.
Z, de zalamerías engañosas que nos regalan mil caprichos y una única verdad.

lunes, 20 de diciembre de 2010

ya no caen lágrimas

He perdido tantas cosas en este mundo de papel, que ya no caen ni lágrimas, ya no llueve rabia. Tan sólo impotencia, o tal vez indiferencia. Unos nubarrones negros rodean mi ser, más no me importa. Son mis amigos, mis compañeros. Me han mordido demasiadas veces el alma, tantas, que he acabado cosiéndola, para que no se pierda mi esencia, para que no vuelen mis entrañas. He llorado sangre, he escupido odio. He hecho tantísimas cosas que ya no me queda nada. He quemado lo poco que tenía, lo que siempre había querido, lo que nunca más querré. Estoy vacía, sin dueño, sin esclavo. Soy amante de un arma suicida, que cada mañana me susurra al oído que le haga caso, que ya no hay nada más allá del túnel, que no siga buscando. Es perder el tiempo. Mejor matarlo, antes de que nos consuma.

Mi pequeña arma me da un beso en la cabeza. Y lo saboreo con gracia, hasta que la dulce bala se incrustra en mis recuerdos. Veo mi vida pasar, y los nubarrones negros me observan extrañados, pero no hacen nada para salvarme. Quieren hacerme ver que no les importo, pero mientras voy desangrándome, puedo ver cómo a uno de ellos le cae una lágrima. Al menos alguien me echará de menos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

el miedo de amar

Es un día lluvioso, pero no te importa, es más, lo añorabas. Igual que lo añoras a él. No existe un día igual a los demás, no existen días incorrectos, ni días equivocados. No existen personas incorrectas, ni personas equivocadas. No eliges, sólo te dejas llevar. Y es en ese momento cuando lo único que sientes es miedo, miedo de amar; miedo de sentirte amada. Porque las heridas pesan más que dejarse guiar por el corazón, el miedo a sufrir de nuevo, el miedo a fracasar, el miedo a sentirte viva. El miedo a nuevas heridas sobre cicatrices. ¿Eliges amar o te quedas por miedo? ¿Te atreves a sentir dolor o miedo y no salir huyendo? ¿Te atreves a creer y dejarte llevar hasta sentir que todo se transforma y puedes alcanzar tus sueños? ¿Te da miedo volar por un túnel con los únicos ojos para guiarte que los del corazón? No lo busques, déjate llevar, escoge el verdadero camino y ama, ama hasta que te duela, eso será buena señal.

No es el miedo a amar lo que no te deja vivir, es tu propio miedo a vivir. Siéntete libre para hacer el ridículo, para caminar y tropezar. Arriésgate a la posibilidad de que puedas hacer daño. Arriésgate a sentir, a los cambios, arriésgate a los imprevistos; haz lo que quieras pero ¡siente! por que si no sientes es que no estás vivo, pues solo las personas que se arriesgan son las que viven de verdad.

El amor nunca se acaba, sólo se transforma, ahí reside su belleza. Es tan imprevisible que llega cuando menos te lo esperas. Y no puedes hacerlo esperar, porque está ahí, siempre lo está. Es él el que te busca, el que juega a sentir contigo, y tú no puedes tratar de esquivarlo, de darle tiempo. No pretendas dominarlo, es él el que lo hace, no malgaste tiempo en intentarlo. No pretendas buscar el amor como forma de no sentirte sola, vacía; nos empeñamos en buscar el amor en cualquier esquina, y no somos conscientes de que es él el que tiene que encontrarnos.

No tengas miedo a no volver a sentirlo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

me voy

Me voy, todo lo lejos que quiero estar. Quiero estar allí. Quiero tiempo para mí. Sólo para mí. Sin ti, porque cada vez entras menos en mis planes y tú cada vez intentas salir más de ellos. Porque cada vez estás más lejos de mí y yo, ya no intento acercarme. Porque necesito quererme un poco más y tú no me ayudas. Porque espero que me eches de menos, aunque sé que no lo harás. Porque necesito dejar de pensar en ti y empezar a ser la de antes, que empezaba y terminaba el día con la misma sonrisa, porque nadie podía sacarla de mi cara. Porque necesito volver a mis tierras verdes, donde todo era tan feliz que egoístamente, ni me acordaba de que había un lugar gris llamado Valencia. Ayer lo intenté, pero tengo demasiados momentos de flaqueza.

¿Sabes? De pequeña me enseñaron a racionalizar las energías, pero sin dejar las cosas a medio vivir. Mi vida no es monotemática. ¿Y la tuya?

Anoche puse el Sol a remojo.
El mundo entero no me vale, ayer por la noche me estaba pequeño.
No puedes reaparecer sin más, esperando no causar nada...
Simplemente sustituí tus mariposas por otras.

domingo, 12 de diciembre de 2010

te engaño queriéndote

Ya no importa masticar silencio,
tan sólo nos miramos a los ojos.
Tocamos las sonrisas con el tacto descuidado
Gritamos callados que hoy todo vale.
¿Será porque me quieres, o porque te quiero?
Quién sabe. Probablemente, será que nos mentimos.
Contamos historias que ya nadie escucha.
Repartimos falso amor entre tú y yo.
Hace ya tiempo que empezamos
a engañarnos con esto del querer,
y el juego sigue en pie,
sin ánimo de acabarse.
Te presto algún beso que otro,
para que no decaiga tu mentira.
Sé que nunca llegarás a quererme.
Jamás sentiré amor por ti.
Pero sigamos viviendo engañados,
que las sonrisas fluyen
con te quieros de plastelina.


Todos saben que no nos queremos.
Pero aun así te cojo con fuerza,
no vaya a ser que te escapes
y empiece a quererte.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

estamos locos

Estamos locos, hemos perdido la cabeza. Ya no gritamos lágrimas, sólo lloramos gritos. Las sonrisas han venido siguiendo el camino de las migas de pan. Les persiguen ardillas, buitres y algún madero. Pero són rápidas, y llegan a tiempo. Las escondo en el bolsillo, no vaya a ser que huyan en un momento de descuido. Los sueños, esos que tantas veces hice añicos, por fin han decidido no volver a caer. Han cortado sus cadenas para coserse a la locura, y perder los estribos, para así dejar de pensar, dedicarse únicamente a inventar pequeñas historias que nunca acaban. Los recuerdos están chiflados. Han dejado de clavar puñales, ahora me regalan margaritas, y alguna rosa de vez en cuando. Jugamos juntas, y les arranco con delicadeza los pétalos, no vaya a ser que me escupan una lágrima. Y me dicen que ese a quien no conozco me quiere mucho, muchísimo. Me gusta cómo me mienten, me hace sentir mejor.

Las ilusiones están de oferta. Ya tenemos unas cuantas. Llenamos el carro de la compra con docenas y docenas, unas cuantas mandarinas y tres tazas de café. Y así nos va, con la cabeza en otro mundo, la razón desorientada, y el corazón inconsciente de lo que pasa. Ya no distingue que es real y que es ficticio. Pero, ¿que importa eso ahora? Hemos aprendido a vivir sin pensar, y se han marchado las preocupaciones. Quememos la cordura, la razón pesa demasiado.

Hacen el amor unas ideas con otras, sin llegar a ninguna conclusión. Cantan orgasmos, gritan cada vez más fuerte. Ha llegado el día del caos mental. Se han callado las palabras para pintar de negro la azotea. Ya no quieren ver el azul del cielo que las arropaba. Se han cosido al silencio para dejar de ser escuchadas.

Mi corazón se ha dado cuenta. Sabe todo lo que hay, pero no es capaz de asimilarlo. Es joven, pero está demasiado cansado de sonreír sin saber porqué, de llorar conociendo las razones. Se ha cansado. Se ha rendido. Hoy proclamo huelga de latidos.

martes, 7 de diciembre de 2010

cambiando

El mar a mis pies, la Luna sobre mí y el mundo por montera...
Con zapatitos prestados empiezo a caminar, aún no sé muy bien, pero todo es cuestión de práctica. La carroza es bonita, sólo le faltan algunos arreglos, que con paciencia y dedicación me dedicaré a arreglar. Nadie dijo nunca que las cosas fueran fáciles. Con dos ovarios. Eso es lo que nos hace diferentes. Es lo que tenemos. Es lo que le echamos.
Tan diferente a ayer que no me reconozco.

lunes, 6 de diciembre de 2010

entrando en tus sueños

Entré en tus sueños sin permiso y simplemente me dejé llevar. No sabía que soñabas conmigo, jamás lo hubiera imaginado. Pero pude comprobarlo escondida en tu subconsciente. Había cientos de personajes, miles tal vez. Y yo era uno de ellos. No pude saber cuál era mi papel en tu onírico cuento hasta que no empezaste a soñar, como cada noche, mientras te observaba desde un silencioso rincón, aunque tú ni lo sabías. Así, tu mente empezó a narrar esas historias imaginárias que tanto te gustaban. Sonreí. Tenía la esperanza de respirar felicidad por un momento. Impaciente, esperaba mi puesta en escena, y tras la muerte de unos segundos, salí. Pasé de ser espectadora a protagonista de tu sueño. Allí estábamos los dos, sentados en un banco, cogidos de la mano, viendo el tiempo pasar. Me miraste a los ojos y esperé algo más. Pero no me diste un te quiero ni un beso. Mataste mi alma con sucias palabras, y huiste. Me dejaste sola, viendo cómo se iban mis sentimientos flotando en un charco de lágrimas, muriendo poco a poco. Salí de tus sueños. No he vuelto a verte, ni quiero hacerlo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

mintiéndole al corazón

Puede que parezca que te quiero demasiado, que me muero cada noche por no sentir los poros de tu piel, que mi almohada se humedece día a día con lágrimas espesas de recuerdos e ilusiones. Tal vez creas que eres tú quien protagoniza mis sueños, por quien daría la vida , y me ataría a la muerte, aquel que me da fuerzas para seguir, que me pinta sentimientos desconocidos, y me pone la piel de gallina con cada beso. Es posible que pienses que hace días que no duermo por no tenerte a mi vera, que no sería capaz de sobrevivir con tu ausencia, que mi alma ya tiene tatuada tu nombre, que siempre seré tuya. Pero es cierto que me gusta demasiado mentir, que no te quiero, que no eres tú con quien sueño cada día, que hago lo posible para que no me gusten tus besos, que mi alma nunca estuvo tatuada, ni lo estará. No tiene dueño, ni lo tendrá. La historia que me ofreces es tan bonita, tan perfecta, que no quiero vivirla. El corazón no es tan bueno como lo parece. El mío se ha rebelado, no acepta más heridas. Siento haberte engañado, nunca quise hacerte daño. Pero hoy te ha tocado a ti joderte, aunque me duela decírtelo. El corazón también es el nombre de un dedo.

sábado, 4 de diciembre de 2010

lucha

Lucha por aquello que amas. Lucha por tu libertad, por tus sueños. Lucha por ser feliz cada día. Lucha por arrancar una sonrisa a todos esos corazones podridos de latir. Lucha contra la rutina, el malestar y el cansancio diario. Lucha por seguir sintiéndote libre. Lucha por no caer en la pesadilla efímera de la que no vas a poder despertar. Lucha por que no te cambien. Lucha por seguir siendo tú mismo. Lucha por aquello que te mueve, por aquello que hace que brilles. Pero lucha. No dejes que este sin sentido te arrastre a la nada, a una vida estática, a la muerte en vida.
Lucha, vive y siente.

viernes, 3 de diciembre de 2010

salta y sé feliz

Monótona era su vida. Nada cambiaba. Todo era igual, aburrido, desesperante. Buscaba su futuro y no lo encontraba. Miraba su presente y se hundía más aún. No le gustaba, no le llenaba. El color había desaparecido, y los segundos devoraban los buenos momentos, sin dejarle disfrutar de ellos. Cada noche, cuando el Sol se escondía y la Luna salía a pasear, pensaba en su bonito pasado, ese que ya no estaba, que se había ido dejándole algunas imágenes y lágrimas acumuladas.
Un día, mientras dormía, alguien llamó a la puerta. Eran cientos de recuerdos dispuestos a coserse a su piel. Entraron sin permiso, y se unieron a ella. Invadieron su mente, su presente, su consciencia, su razón. La necesidad por volver atrás, por revivir el pasado, renació. Hacía fuerza por retroceder, pero no podía. Así que empezó a correr sin rumbo, en busca de cualquier cosa que le permitiese dar un paso atrás, abandonar el presente, volver a su pasado. Corriendo sin sentido, llegó a un precipicio. No podía avanzar. No había salida. Mientras observaba detenidamente todo lo que le rodeaba, el corazón empezó a latirle más y más rápido. Sintió un dolor insoportable, los latidos eran como puñaladas de odio. Su corazón cogía cada vez más fuerza, quería volver atrás, y le presionaba para que buscara una forma de hacerlo. Cada latido era más insoportable que el anterior. Necesitaba liberarse de ese sufrimiento. Se miró la mano. Dejó la mente en blanco, y se arrancó el corazón.
Por un momento creyó haber hecho lo correcto. Ya no podía sentir el deseo de volver atrás. Pero levantó la vista y lo vió. Su pequeño fabricador de latidos estaba volando a su alrededor. Se quedó inmóvil, observándolo fíjamente sin saber que hacer. Miró a su alrededor. Sólo había odio. ¿Dónde estaba esa felicidad de la que tanto había oído hablar? Se asomó por el precipicio. Tal vez estaba allí, escondida. De repente su corazón empezó a gritarle. ¡Salta y sé feliz! - decía. Sin pensarlo demasiado, abandonó el temor y saltó.
Había muerto por encontrar la felicidad. Pero miró a un lado y a otro, y allí no había nada. Ni sonrisas, ni bonitas palabras, ni alegría. Nada. Tan sólo más llanto, más dolor, más odio. Hizo caso a su corazón, y salió perjudicada. Había sido engañada, ya no había marcha atrás. Se le fue la vida en un suspiro.

jueves, 2 de diciembre de 2010

empecemos por hoy

La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer hacer lo que uno hace.

Visto así ser felices no debe ser tarea muy complicada, en cambio para algunos se convierte en una pesadilla de la que no puedes despertar. Se trata de no poner en tu vida más preocupaciones de las necesarias. ¿Y sabes que te digo? Que algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, te encontrarás a ti mismo, eso que tanto deseas, y esa, sólo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Debes saber que te hace bien, que es bueno para ti, y sólo así empezarás a ser feliz.
No quiero verte(me) dejar de sonreír.
Quizás la felicidad es la certeza de no sentirse perdida. La mía consiste en apreciar lo que tengo y no desear con exceso lo que no tengo. Pero a veces, demasiadas tal vez, empiezo a sentir que ni siquiera tengo algo a lo que aferrarme. Así que quiero que te des cuenta de que la felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante. Deja tu mente en blanco por unos minutos, aléjate del mundo por unos segundos, y siente que solo tú eres el dueño de tu alma. Nadie puede controlar los sentimientos, ni siquiera tú.
Así que déjate llevar.
Trata de ver con el corazón.
El Sol no se ha puesto aun por última vez.