viernes, 7 de enero de 2011

dividiendo el mundo

Repasando en mi mente asimilo que todos no somos iguales.

Hay parejas que follan y otras que hacen el amor.

Y sigo pensando que habrá más allá de esta ventana que separa mi vida real del mundo real; y me da miedo saltar, pero solo sé que saltando seré libre. Libre de ti. Libre de mi. Libre del aire. Aire que respiro, sin ahogarme, con tranquilidad. Los que viven de los recuerdos y los que viven de los proyectos. Me desengañé una vez. Y tal vez vuelva a desengañarme más veces. Y por muy maltrecho que tenga mi corazón jamás dejaré de amar. De seguir viviendo, de seguir luchando, encontrando mi razón para saltar... o no saltar. Esa es la gran cuestión. Los que cada día mueren un poco y los que vuelven a nacer. Así que sonrío otra vez, y me sorprendo a mi misma de las veces que lo estoy haciendo. Una sonrisa no cambia el mundo, pero mi sonrisa me cambia a mi misma, y eso ya es mucho. Demasiado. Nunca es demasiado. Los malos conocidos y los buenos por conocer. Entona conmigo esa canción tan especial. Suena en mi mente y no puedo dejar de cantarla por mucho que quiera. El que canta su mal espanta. Muchos. Esta vez demasiados. Pero para ti, que yo no los quiero; yo ya tengo bastantes con los míos. Si me ves llorar no te engañes, pronto volveré a reírme de la vida. Y de ti.
Los que nunca hacen y los que ni hacen ni dejan hacer.

Pronto, muy pronto.
Los fáciles de conocer y los difíciles de olvidar...

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