A veces con un mínimo detalles construyes un mundo de princesas. Nada de cuentos desgarrados con triste final. Nada de canciones melancólicas donde tengo las de perder. Nada de cafés fríos esperándote. Nada de eso. Nada.
Euforia. Tormento. Noches en vela. Días inactivos. Sueños en vigilia delante del ordenador. Seguir de largo dónde debería girar la esquina. Hablar en voz alta mientras camino sola. Planear conversaciones. Lo que diría en el próximo encuentro. Decir tonterías. Reír demasiado. Algo que dijo él aún resonando en mi cabeza. Ver su sonrisa al cerrar los ojos. Un perfume despierta un sin fin de recuerdos. Una canción provoca un río de sollozos. Pierdo el apetito. Pero no mis atracones. Creo reconocerlo por la calle y me río sola al descubrir mi engaño. Escribo su nombre en todo aquel papel que roce mis manos. Tiemblo al descolgar el teléfono. Al marcar su número. Bebo demasiado. Como chocolate blanco. Pierdo las llaves. Duermo abrazada a la almohada y dibujo un gran corazón rojo. Su corazón. Me se de memoria sus medidas, en palmos. Me obsesiona el color de mi ropa interior. Enumero sus fallos para no idealizarlo. Lloro a moco tendido con las novelas tristes. Me he pintado de blanco las uñas de los pies. Nunca llego a tiempo a ninguna cita. Grito cual posesa bajo el grifo de la ducha. Escribo cartas absurdas que nunca envío. Escribo tonterías sin pies ni cabeza. Pero con detalles. Con muchos detalles.
un mundo de omisiones.
ResponderEliminarobvias.
Fuimos niños jugando a enterrar y a desenterrar un corazón. Muy bonito espacio :)
ResponderEliminarsaludos muchos,