domingo, 20 de marzo de 2011

maldito principe

No importa la raza, no importa si eres rana o camaleón, no me importa tu nombre, ni tampoco el color de tus ojos. Dame un beso, rózame el alma con un suspiro, hazme tuya y que el mundo tiemble. Maldito mundo de engaños. Y yo creía que te amaba, y te amo... pero no te lo digo, y aún así lo sabes. No me engañaré olvidándote, no me olvidaré de los besos clandestinos en la ciudad, no olvidaré los paseos entre murallas, no olvidaré el roce de mis manos con tu cuerpo, no te olvidaré, no. Pero lo intento, porque quererte me hace daño, quererte me quita la vida y quererte me destruye el alma, te amé demasiado, y tú no supiste o no quisiste verlo. Una cucharada de sal y otra de limón, dulce sabor amargo.

- Quítame la espina con cuidado
- ¿Te hago mucho daño?
- Esa no es la herida que me duele

Sangre recorre mis mejillas y un dolor me apuñala por dentro. Maldito príncipe, me enamoraste sin piedad. Me prometiste una carroza pero me conformé con una calabaza. Me prometiste un reino y me conformé con una mirada. Me prometiste una vida contigo y ahora me conformaré con recuperar la mía.

Ahora cierro el corazón y alzo mi mano, ahora me toca a mí encontrar esos zapatitos de cristal que me lleven a un mundo de hadas...

1 comentario:

  1. a las calabazas y ratones



    que perduren más allá de las doce.

    ResponderEliminar