lunes, 6 de diciembre de 2010

entrando en tus sueños

Entré en tus sueños sin permiso y simplemente me dejé llevar. No sabía que soñabas conmigo, jamás lo hubiera imaginado. Pero pude comprobarlo escondida en tu subconsciente. Había cientos de personajes, miles tal vez. Y yo era uno de ellos. No pude saber cuál era mi papel en tu onírico cuento hasta que no empezaste a soñar, como cada noche, mientras te observaba desde un silencioso rincón, aunque tú ni lo sabías. Así, tu mente empezó a narrar esas historias imaginárias que tanto te gustaban. Sonreí. Tenía la esperanza de respirar felicidad por un momento. Impaciente, esperaba mi puesta en escena, y tras la muerte de unos segundos, salí. Pasé de ser espectadora a protagonista de tu sueño. Allí estábamos los dos, sentados en un banco, cogidos de la mano, viendo el tiempo pasar. Me miraste a los ojos y esperé algo más. Pero no me diste un te quiero ni un beso. Mataste mi alma con sucias palabras, y huiste. Me dejaste sola, viendo cómo se iban mis sentimientos flotando en un charco de lágrimas, muriendo poco a poco. Salí de tus sueños. No he vuelto a verte, ni quiero hacerlo.

1 comentario:

  1. Esperaba una bonita historieta de amor... pero he de decir que me ha impactado el final. No vuelvas a verle, niña. No lo merece.

    ResponderEliminar