miércoles, 8 de diciembre de 2010

estamos locos

Estamos locos, hemos perdido la cabeza. Ya no gritamos lágrimas, sólo lloramos gritos. Las sonrisas han venido siguiendo el camino de las migas de pan. Les persiguen ardillas, buitres y algún madero. Pero són rápidas, y llegan a tiempo. Las escondo en el bolsillo, no vaya a ser que huyan en un momento de descuido. Los sueños, esos que tantas veces hice añicos, por fin han decidido no volver a caer. Han cortado sus cadenas para coserse a la locura, y perder los estribos, para así dejar de pensar, dedicarse únicamente a inventar pequeñas historias que nunca acaban. Los recuerdos están chiflados. Han dejado de clavar puñales, ahora me regalan margaritas, y alguna rosa de vez en cuando. Jugamos juntas, y les arranco con delicadeza los pétalos, no vaya a ser que me escupan una lágrima. Y me dicen que ese a quien no conozco me quiere mucho, muchísimo. Me gusta cómo me mienten, me hace sentir mejor.

Las ilusiones están de oferta. Ya tenemos unas cuantas. Llenamos el carro de la compra con docenas y docenas, unas cuantas mandarinas y tres tazas de café. Y así nos va, con la cabeza en otro mundo, la razón desorientada, y el corazón inconsciente de lo que pasa. Ya no distingue que es real y que es ficticio. Pero, ¿que importa eso ahora? Hemos aprendido a vivir sin pensar, y se han marchado las preocupaciones. Quememos la cordura, la razón pesa demasiado.

Hacen el amor unas ideas con otras, sin llegar a ninguna conclusión. Cantan orgasmos, gritan cada vez más fuerte. Ha llegado el día del caos mental. Se han callado las palabras para pintar de negro la azotea. Ya no quieren ver el azul del cielo que las arropaba. Se han cosido al silencio para dejar de ser escuchadas.

Mi corazón se ha dado cuenta. Sabe todo lo que hay, pero no es capaz de asimilarlo. Es joven, pero está demasiado cansado de sonreír sin saber porqué, de llorar conociendo las razones. Se ha cansado. Se ha rendido. Hoy proclamo huelga de latidos.

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