Hago menos cosas de las que debería. Se me está olvidando qué es eso de aprovechar el tiempo.
Las canciones pastelosas suelen hacerme llorar. No sólo las letras. Una triste melodía puede servir. Hago una montaña de un grano. Cosas de la juventud, supongo. Me gustan las tormentas. Y escuchar caer la lluvia. Pero nunca llevo paraguas. Prefiero las capuchas. Me entretiene observar a la gente. Inventarme sus vidas. Es relajante. O estresante. Me cuesta estar a gusto conmigo misma. Falta de autoestima. O sobredosis de realidad. Soy fácil de ilusionar. Causa de malas experiencias. Me escondo bastante en los recuerdos. Refugiarse en el pasado, podría decirse. La concentración no es mi punto fuerte. A pesar de ello, intento mejorarla. No sé cómo hacerlo. Dicen que la intención es lo que cuenta. Aún no he encontrado algo/alguien que me llene realmente. Tengo un agujero en la parte no-física de mi cuerpo. Espero rellenarlo algún día no muy lejano. Mi perro es algo que nunca me falla. No sé cómo será el día en que se marche. Ni quiero saberlo. Mejor que no llegue. Tengo una hermana. Tal vez eso sea bueno. Soy capricornio. Me es indiferente. Las estrellas no marcan mi camino. Pretendían hacerlo. Dejaron esa faena para otro día. Aún estoy esperando. Me siento gilipollas bastantes veces. Depende del día. Y del momento. Tengo curiosidad por el psicoanálisis. Me gustaría que analizar mi mente. Y me contaran paso a paso qué pasa por mi cabeza. Podría ser algo interesante. O podría ser demasiado aburrido. He caído muchas veces. Pocos motivos han sido importantes para hacerlo.
Suelo levantarme poco a poco. Pero vuelvo a caer. Cosas que pasan.
Necesito un abrazo. No sabría explicar porqué. Una parte de mí no quiere que me quieran. Las relaciones serias me agobian. Al menos, de momento. Puede que me asusten las responsabilidades. Quizá me de miedo hacerme mayor. Tendré que asumirlo. Crecer es inevitable. A no ser que la vida se acabe antes de. Pero eso es otro tema. No hay que meter prisa a la muerte. Pocas veces he reconocido ser feliz. Tal vez no he sonreído lo sufiente. Me cuesta saber valorar lo que tengo. Y eso no me gusta nada. Poco a poco voy aprendiendo a hacerlo. Aún me queda mucho por madurar. Muchísimo. He perdido demasiadas oportunidades. Algunas ya no volverán. Demasiadas. No se puede retrocer. A veces tengo deseos inexplicables. La mayoría son irrealizables. Ahora mismo me apetece volver un año y cuatro días atrás.
O quizás retroceder cuatro años, diez meses y dos días.
Mírame a los ojos...
mírame.
ResponderEliminarmás allá de los ojos.